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  • Olman Vargas Benavides

Aprendizajes sobre educación en línea tras la escuela desde el hogar durante el COVID-19. (parte 3)

Esta tercera parte es pensando en quienes acompañamos a estudiantes de escuela, especialmente de niñas y niños pequeños que aún requieren que estemos ahí explicando, llevando control sobre las tareas y fechas de entrega. Pero es también pensando en quienes aún somos estudiantes sea de programas más completos como diplomados o de cursos en línea. Son las recomendaciones desde el rol de estudiante.


No pensar que la videollamada es la actividad de aprendizaje.

Conforme avanza la cuarentena más se aclaran y detallan los procesos de educación a distancia que implementan las instituciones educativas de nuestras hijas. Hay que recordar que ha sido un proceso de transición sobre la marcha y ahora en lo que yo podría llamar una tercera etapa ser han detallado y estandarizado los protocolos, herramientas y horarios entre materias y maestras o maestros. La videollamada siendo la herramienta que más crecimiento tuvo, ahora todos los días cada una de las chicas tiene dos videollamadas programadas. Para la menor es una clase y para la mayor es una sesión para evacuar dudas pero la clase se envía por video o presentación con una serie de actividades de aprendizaje para realizar.


Esto significa que en nuestro hogar tenemos que dedicar más del doble del tiempo a las videollamadas de lo que hacíamos hace una semana. Esto ayuda mucho al proceso de aprendizaje de las chicas, pero también genera una sensación de haber cumplido con la labor del día. Se vuelve necesario resistir ese sentimiento y cuanto antes realizar las tareas o actividades, que es a final de cuentas y muy evidentemente lo que propicia el aprendizaje.


Al igual que todos estos consejos lo mismo aplica cuando llevamos un curso profesional en línea sólo que cuesta más. No se ustedes, a mi me cuesta más ser estricto conmigo como estudiante que con mis hijas, así que no es fácil pero procuro también aprovechar estos consejos en los cursos que llevo.


Aprovechar las mañanas.

Cuando manejamos nuestro horario y no debemos salir de la casa es tentador empezar el día tarde o bien empezar la mañana con otros deberes y dejar estudios y tareas para la tarde o incluso la noche. Como comentaba en la primera parte de este tema hay medidas que una institución, tutor o tutora pueden tomar para fomentar el aprovechamiento de las mañanas, aunque no fuera así recomiendo plantearse iniciar el día temprano y con este tipo de actividades. Primero porque si las dejamos para más tarde cuando ya estamos cansados del día y restan menos horas del mismo se vuelve más tentador dejarlo para el día siguiente, acumularse y correr el riesgo de nunca realizarse o realizarse en carreras bajo condiciones que no son las óptimas. Además, es una buena manera de abrir la mente ante un día nuevo que nos presentará opciones y decisiones por tomar. Normalmente son actividades que no tomarán demasiado tiempo y se completan pronto con suficientes horas del día para completar las siguientes labores.


Acompañarse / hacer equipo.

En la medida de la posible deberíamos hacer grupo entre las personas que llevamos el curso, así nos ayudamos a mantener presentes tareas, fechas de entrega y consejos para resolver actividades. Hay herramientas que sirven para fomentar esta interacción como grupos de WhatsApp y otros servicios de mensajería. Es importante que todas las personas que integren el grupo tengan en cuenta que no se deben tratar temas ajenos al curso, de igual manera no compartir información incorrecta o fomentar el pánico (que en ocasiones sucede). Cuando estos grupos se integran de profesionales con intereses comunes se puede extender la dinámica del mismo para compartir información valiosa de dichos temas incluso concluido el curso, sin embargo suelen tener fecha de caducidad.


No atenerse a resúmenes o instrucciones de terceros.

Una vez establecida una dinámica de grupo de apoyo como la mencionada en el punto anterior se pueden compartir resúmenes, cronogramas o listas de pendientes. Todos esos aportes son muy valiosos, pero es indispensable corroborar personalmente que no esté quedando nada por fuera. También ese tipo de documentos suelen ser elaborados como una herramienta para la memoria de quien los hace, así que puede haber instrucciones o información necesaria que sea mejor leer y comprender personalmente.


En lo personal creo que en la práctica no siempre es necesario hacer una lista de pendientes, especialmente cuando se logra estar al día con las actividades. Pero cuando pasan unos días arrastrando actividades o sin tener una idea clara de lo que se debe hacer es preferible tomarse unos 30 ó 45 minutos para revisar todas las indicaciones y hacer una lista propia de pendientes.


Tomemos perspectiva.

Para finalizar esta serie de consejos quiero recordar, como me paso recordando en estos días de pandemia, que estamos viviendo un momento histórico que no es sencillo, cada vez se vuelve más difícil la espera para volver a la vida como antes. O peor, la incertidumbre de no saber exactamente la forma que tomará la nueva vida una vez que se tenga vacuna y podamos pasar a la siguiente etapa de esta serie de acontecimientos de impacto mundial.


Creo que será hasta unos años después de ese momento que podremos realmente procesar la dimensión de lo que estamos viviendo, una vez que ya no estemos en medio del asunto. No seamos demasiado estrictos, en ocasiones necesitamos un respiro. No lo digo para usarse como excusa y caer en la inacción, una vez que se respira, que se han atendido otros urgentes, que se ha tomado distancia es un buen momento para hacer una lista de pendientes, visualizar y puntuar la tarea por delante para porgramarla en el tiempo disponible. Así se facilita el avance una vez que se toma perspectiva y analiza el momento con calma y sin exigirnos imposibles a nosotros mismos ni a las demás personas o personitas.

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